miércoles, 31 de agosto de 2016

"Te encontró"

     Ya está, te encontró. Toda tu vida, corta vida, intentando escaparle y te agarró. Tanta libertad, tanta independencia, tanta alegría y te atrapó. En el momento justo, cuando menos los esperabas, tu vulnerabilidad precipitó y facilitó el hecho.
      Grita, llora, patalea y desquítate. No hay escapatoria.
     Penetró hasta el lugar más profundo de tu conciencia. Como si se te hubieran colocado unas anteojeras que no permiten que mires hacia los costados, no permiten que te distraigas. Sólo hay una salida… ir hacia delante.
     ¿Y ahora? Un objetivo... ¿Y ahora? Un compromiso... ¿Y ahora? Un camino...  La moral… Tanto tiempo huyéndole, pero te cayó la ficha. No sabes cómo ocurrió, o quizás sí, pero ya no podés dar el brazo a torcer. Tu familia, la sociedad, tu país, los hombres, tu vida. Cuesta, pesa, implica renuncia, sacrificio, esfuerzo, perseverancia y constancia. Te morís de ganas de enterrarte debajo de la tierra y que no te saquen por un largo tiempo, porque estás cansado, exhausto y agobiado. Pero sin embargo, te exigís un último esfuercito, y das un paso más sin saber bien qué te impulsa. Y es probable que no veas ningún resultado bueno, pero algo te dice que no te rindas, que sigas. Y das otro paso… y otro… y otro… y otro. Comienzan a verse los frutos a tu alrededor, pero también en vos. Te sentís hábil, te sentís capaz, la esperanza te desborda. Sentís la verdadera libertad, que no era esa sensación de poder acceder a todos los bienes que quisieras, sino el dejar de ser esclavo del sistema, del consumo, de la moda, del dinero. Sentís la verdadera independencia, que no era aquella vieja falta de compromiso con la vida, sino las auténticas ganas de hacer todo lo que está a tu alcance para hacer del mundo un armónico hogar para el hombre. Sentís la verdadera alegría, que no es el placer desenfrenado, sino el contemplar las cosas más sencillas y naturales: una sonrisa, un abrazo, un paisaje, un dialogo fraterno, con el corazón dispuesto a nutrirse de todo lo bello.
    ¿Fue la moral que te encontró o fueron tus ganas de renunciar a una vida sin dirección que te llevaron a ella?
Joven Juglar



domingo, 28 de agosto de 2016

"No quites tus ojos"

No quites, por favor, no quites, no quites tus ojos del que yerra.
Compadécete, por favor, compadécete, compadécete de su triste tibieza.
Sostén, por favor, sostén, sostén al que pierde equilibrio.
Sonríe, por favor, sonríe, sonríe que aún está vivo.

Te frustra no ver resultados,
el cambio se hace esporádico,
persevera por lo que tu más quieras,
que la semilla está bajo tierra.

No ceses, por favor, no ceses, no ceses de darle tu aliento.
Alégrate, por favor, alégrate, alégrate de cada acierto.
Apoya, por favor, apoya, apoya su rostro en tu pecho.
Abraza, por favor, abraza, abraza al que busca consuelo.

Tú no ves aquellas raíces,
sujetas a la tierra están,
pero pronto habrá de brotar la planta que has de salvar.

Que cueste, que sufras, que duela,
que cada paso valga la pena,
que la llegada al Reino sea fruto de tu ardua tarea.

Poesía Anónima




domingo, 21 de agosto de 2016

"La naturaleza singular"

A simple vista todos los árboles parecen iguales, pero a medida que uno se sumerge en el bosque y los observa detenidamente se da cuenta que cada uno presenta algo particular: algunos tienen marcas en sus troncos; hay más grandes y otros más pequeños; algunos tienen ramas cortas, otros unas más largas; algunos poseen frutos; otros poseen hojas suaves y otros más ásperas; algunos poseen colores mas vivos y otros mas fríos; algunos sufren más el invierno que otros y cada uno tiene su olor peculiar. Pero tienen algo en común: si no existieran todos ellos, no seria posible la vida.
- Belén Albanese -