Ya está, te encontró. Toda tu vida, corta vida, intentando escaparle y te agarró. Tanta libertad, tanta independencia, tanta alegría y te atrapó. En el momento justo, cuando menos los esperabas, tu vulnerabilidad precipitó y facilitó el hecho.
Grita, llora, patalea y desquítate. No hay escapatoria.
Penetró hasta el lugar más profundo de tu conciencia. Como si se te hubieran colocado unas anteojeras que no permiten que mires hacia los costados, no permiten que te distraigas. Sólo hay una salida… ir hacia delante.
¿Y ahora? Un objetivo... ¿Y ahora? Un compromiso... ¿Y ahora? Un camino... La moral… Tanto tiempo huyéndole, pero te cayó la ficha. No sabes cómo ocurrió, o quizás sí, pero ya no podés dar el brazo a torcer. Tu familia, la sociedad, tu país, los hombres, tu vida. Cuesta, pesa, implica renuncia, sacrificio, esfuerzo, perseverancia y constancia. Te morís de ganas de enterrarte debajo de la tierra y que no te saquen por un largo tiempo, porque estás cansado, exhausto y agobiado. Pero sin embargo, te exigís un último esfuercito, y das un paso más sin saber bien qué te impulsa. Y es probable que no veas ningún resultado bueno, pero algo te dice que no te rindas, que sigas. Y das otro paso… y otro… y otro… y otro. Comienzan a verse los frutos a tu alrededor, pero también en vos. Te sentís hábil, te sentís capaz, la esperanza te desborda. Sentís la verdadera libertad, que no era esa sensación de poder acceder a todos los bienes que quisieras, sino el dejar de ser esclavo del sistema, del consumo, de la moda, del dinero. Sentís la verdadera independencia, que no era aquella vieja falta de compromiso con la vida, sino las auténticas ganas de hacer todo lo que está a tu alcance para hacer del mundo un armónico hogar para el hombre. Sentís la verdadera alegría, que no es el placer desenfrenado, sino el contemplar las cosas más sencillas y naturales: una sonrisa, un abrazo, un paisaje, un dialogo fraterno, con el corazón dispuesto a nutrirse de todo lo bello.
¿Fue la moral que te encontró o fueron tus ganas de renunciar a una vida sin dirección que te llevaron a ella?
Joven Juglar

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