viernes, 21 de octubre de 2016

Mientras tanto en la lucha por la justicia...

Derechos. Todos reclamando derechos. Los hombres nos creemos merecedores de derechos. Sin embargo, cuando mi “derecho” interviene con el del otro, sólo importa que se respete el mío. 
El mundo está en continua guerra: guerras entre potencias; "guerra entre religiones"; guerras entre ideologías; enfrentamientos entre partidos; guerras por imponer lo que creemos; guerra entre la vida y la muerte. 
Está instaurado en la sociedad que hay que luchar por lo que creemos que nos corresponde, porque merecemos un mundo más justo, ¿o no?. QUEREMOS IGUALDAD. Hoy me cuestiono en que parte de la sociedad está más impregnada la injusticia y la desigualdad. Me pregunto por aquellas personas que viven en la calle, por aquellas personas que no les interesa la educación ya que primero necesitan algo para llenar sus estómagos vacíos. ¿Qué opinarán todos los menesterosos cuando nos ven luchar por nuestros derechos sin ellos tener el derecho a ser mirados como personas? ¿Qué pensarán de nosotros? ¿Sentirán vergüenza ajena al ver como les esquivamos la vista para no darles algo de dinero? ¿Les dolerá más morir de hambre o morir frente a la indiferencia del “prójimo” que no puede siquiera saludarlos? PERO NOSOTROS MERECEMOS JUSTICIA ¡Si! Pero pedimos igualdad… y para exigir más derechos deberíamos primero encargarnos de los que no tienen ni siquiera para comer, y cuando haya igualdad de derechos básicos para vivir, ahí si exijamos más.
Todo es guerra, todo es lucha, todo es violencia y bronca contra instituciones, y gobiernos. No basta exigir para que las cosas se hagan, también uno tiene que aportar de sí, y no sólo con quejas y manifestaciones. Luchemos por ellos, que están vivos, pero están muriendo porque no los reconocemos como sujetos que merecen justicia. Luchemos por ellos que se mueren de hambre y de frío. Luchemos por ellos que se mueren por inacción frente a la apatía de la sociedad. Si queremos luchar por un futuro mejor, por un futuro más justo, empecemos por ellos. Si nos parece que tenemos pocos derechos, pensemos en ellos, y vamos a dejar de luchar por nosotros como clase, por nosotras como género, por nosotros como movimiento y vamos a empezar a ver la justicia que tantos proclamamos. Y esta lucha no es violenta, no se trata de un enfrentamiento. Esta lucha empieza con la empatía, con la conmoción, y se hace con el respeto y con la dedicación. Tenemos mucho ya, y ellos tienen TAN poco. Primero ellos, después nosotros.

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